“¿Cómo que no hay Chipotle en este país? ¿Y ahora a donde vamos a comer? Porque yo paso de ir al McDonald’s”
❝ni siquiera sé qué es chipotle, mimi.❞ respondió confundida, su mirada ahora sobre la morena mientras consideraba a qué otro lugar podrían ir a comer. ❝tenemos una variedad de lugares, ¿por qué no apoyar el emprendimiento local?❞
—¿Estás segurx de que el ‘no’ no es una emoción? Porque de verdad es todo lo que siento ahora mismo.
❝estoy segura que lo es, se llama depresión.❞ le respondió al policía sin levantar la mirada de texto en sus manos. sus ojos posándose en el azabache al momento de terminar el último cuadro que se hallaba en la página que estaba leyendo. ❝podría ser por el cambio de estación… ¿es por el cambio de estación?❞
“Eh… déjame te ayudo.” Se enderezó, bajando la pierna, y se acercó a la chica sujetándole la pierna con cuidado. “No hagas tanto esfuerzo, puedes desgarrarte un músculo y no queremos eso.” Su mano libre la posó en la baja espalda de ésta, tratando de enderezarle un poco la postura. “Con practica todo se logra.”
kiyoko perdió rápidamente el equilibrio al sentir la mano ajena sobre ella, su cuerpo cayendo al suelo con un ruido seco que la dejó aturdida por un momento. ❝creo que ni siquiera la práctica logrará que esto me resulte.❞ murmuró para si misma todavía en el suelo. ❝soy un asco, no sé para qué entré a esta clase.❞ se lamentó dando vueltas en el lugar, sin querer levantarse y continuar con la actividad.
Nunca había pensado que recurría lugares tan concretos como
refugió, pero ahora que lo veía podía decir que siempre terminaba en la librería
o en la biblioteca para refugiarse en distintas paginas que le hacían sentirse
menos extraña en un mundo que pocas veces parecía diseñado para ella. Sin
embargo, prefería no pensar demasiado en las razones detrás de sus acciones más
comunes porque de atreverse a hacerlo terminaría por dejarlos de lado a la
espera de convertirse en una versión más común de si misma. Estaba concentrada
en leer la contraportada de un libro que aún no leía de un autor que le
fascinaba, demasiado perdida en las palabras que consideraba insulsas para
describir la obra que generalmente era creada por aquel escritor. La voz que se
encontraba a su lado le tomó por sorpresa de primer momento, pero después
terminó por levantar su mirada de aquel tomo para poder dedicarle una sonrisa a
la rubia. —En realidad se trata de Milan Kundera — explicó,
tomando el encuadernado de papel entre sus manos en una posición mucho más
natural que le permitía dejar de estar cubierta por él. —Sus libros
suelen ser novelas encaminadas a las reflexiones filosóficas, aunque tiende a
abarcar temas políticos, trágicos, además de abarcar el humor negro para hablar
de aspectos serios como el totalitarismo — expresó, aunque tan pronto
como comenzó a hablar se arrepintió pues no a muchas personas parecía interesarles
aquellos discursos que solía dar. — ¿Y a ti que te trae por aquí? —
preguntó, señalando con su cabeza el libro que poseía la chica. —¿Vas a
comprarlo?
kiyoko se sintió perdida en la voz de la castaña al momento de explicar lo que le atraía del libro que le estaba presentado, levemente retraída al darse cuenta que en su mano se encontraba simplemente una colección de tiras cómicas que había leído casi por completo a escondidas del supervisor del lugar. una sonrisa avergonzada llegó a tomar lugar en sus gestos al darse cuenta que poco entendía sobre lo que le estaban hablando al distraerse brevemente en la comparación que estaba haciendo de ambos textos. ❝umh, no realmente.❞ terminó por decir con su pulgar acariciando suavemente la tapa dura que encuadernaba el libro. ❝lo he leído casi todo ahora mismo; uno no demora mucho si son sólo historietas.❞ la risa nerviosa se mezcló con sus palabras al mostrarle tontamente el objeto—peanuts reluciendo en grandes letras doradas. ❝yo—bueno, no soy mucho de leer. nunca he sido capaz de concentrarme lo suficiente para terminar libros muy grandes.❞ se delató al querer seguir conversando con la chica frente a ella; esperando que no quisiese cortarle la charla por ese detalle de su persona. ❝creo que harry potter es lo único de lo que no me canso.❞ sus hombros de alzaron en falso desinterés al terminar de hablar, la sonrisa aún pasmada en su rostro rosado de la vergüenza.
“Austin Alwin, un gusto” se presentó rápido mientras veía de reojo a su ex acercándose. “Eres tan divertida, tenemos que repetir la cita de ayer” comenzó a decir en voz alta riendo de manera exagerada hasta que finalmente la joven se fue. “Lo siento, necesitaba una mano ahí”
❝¿una mano para qué? ¿sacarle celos a tu novia como si tuvieses 13 años?❞ le respondió al chico frente a ella luego de observar la “interacción” en expectante silencio. ❝eres realmente un crío, austin.❞ continuó hablando con el ceño fruncido al ver cómo la chica pasaba de la —falsa— interacción que estaban teniendo. ❝¿qué estás intentando lograr con esto?❞ preguntó a la ligera, dirigiendo nuevamente su mirada al artefacto en sus manos.
- Retira eso ahora mismo - dijo indignado, cruzándose de brazos poniendo su característico gesto serio; el que venía con él por defecto. - ¿Demasiado vieja? ¿¡Demasiado vieja!? - Repitió sintiendo su indignación crecer por momentos. - Pero seguro que te gustan las basuras esas como Big Bang Theory o How i met your mother. Todas esas series han seguido el estilo de Friends, incluso hay escenas que son puros calcos.
❝oh, dios. estás tan resentido.❞ una carcajada escapó de ella al ver la seriedad con la que el mayor le estaba hablando; una seguidilla de risas bajo su aliento fue lo que siguió antes de poder hablar con propiedad. ❝no sé de qué me estás hablando, andy.❞ aclaró con una mano tocando su pecho, solemne al momento de defender sus gustos hacia la televisión americana. ❝no veo ese tipo de programas, nunca me han gustado. ahora, ¿podrías dejar de atacarme o he cometido un pecado mortal?❞ volvió a reír con una de sus cejas alzadas de manera interrogante hacia el enfermero—ahora sólo faltaría que andy la obligara a apreciar una buena sitcom.
—Sí, gracias por decir lo obvio.— respondió rodando los ojos, aunque había un tono de diversión en su voz. —Oh, igual lo lamento Kiyoko.— repitió por enésima vez, aunque lo seguiría diciendo si era necesario. Era más probable que lograra hartar a la menor por repetirlo antes de que en realidad le perdonara. —Eres una exagerada, pero seguro. Mientras esté en mis limitadas capacidades, pide lo que quieras.
❝me apuñalaste por la espalda, debes saber que te pediré algo a diario.❞ ofreció con una de sus cejas alzadas y una sonrisa reemplazando el desagrado en su rostro. ❝creo que podemos empezar por acabar tu práctica❞ continuó con uno de sus dedos golpeteando su barbilla, dando vueltas como si estuviese pensando qué es lo que haría saliendo del lugar—aún si la respuesta ya era obvia para ella. ❝y darle un rico helado a tu amiga kiyoko, esa que tiene que soportar tus pésimas habilidades con el arco.❞